Después de una decoloración, el cabello puede presentar tonos no deseados como amarillos, naranjas o incluso verdosos. Para corregir y equilibrar estos matices, es fundamental conocer las técnicas de neutralización y matización.
El proceso de matización es esencial no solo para corregir tonos no deseados, sino también para aportar brillo, luminosidad y un acabado más natural a la coloración. Sin una neutralización adecuada, el color puede verse opaco, desigual o con subtonos no deseados.
En este artículo, exploraremos cómo funciona la teoría del color en la coloración capilar, los productos más efectivos para matizar, cómo elegir el tono adecuado según el resultado deseado y los errores más comunes al matizar el cabello. Para un conocimiento más profundo sobre técnicas avanzadas de coloración, consulta nuestra Guía de la coloración capilar.
La decoloración elimina los pigmentos naturales del cabello, pero dependiendo del nivel alcanzado, pueden quedar residuos de pigmentos subyacentes:
Cabellos oscuros: Tienden a dejar reflejos rojizos o cobrizos.
Cabellos castaños: Suelen mostrar matices naranjas.
Cabellos rubios: Pueden presentar tonos amarillentos o incluso verdosos si han estado en contacto con cloro o ciertos metales del agua.
La porosidad del cabello juega un papel clave en la aparición de estos tonos. Un cabello muy poroso absorbe los pigmentos de manera desigual, lo que puede intensificar los reflejos no deseados y dificultar su corrección.
El círculo cromático es la clave para corregir los matices indeseados. Aplicando colores opuestos en el círculo cromático, podemos neutralizar los reflejos no deseados:
Amarillo se neutraliza con violeta.
Naranja se neutraliza con azul.
Rojo se neutraliza con verde.
Es importante considerar la intensidad del matizador. Un pigmento demasiado fuerte puede oscurecer el cabello o generar reflejos grisáceos o azulados indeseados.
Existen varias opciones para corregir los matices tras la decoloración:
Se utilizan mezclados con oxidante de bajo volumen (10 o 20 volúmenes) para aportar reflejos fríos y neutralizar tonos cálidos.
Los tonalizantes sin amoníaco son ideales para cabellos sensibilizados, ya que matizan sin dañar la fibra capilar.
Formulados con pigmentos violetas, azules o verdes para mantener el color neutralizado entre coloraciones.
Son una excelente opción para mantener el color frío en rubios y evitar la oxidación progresiva del tono.
Se añaden a los tintes para reforzar la neutralización en colores muy cálidos.
Son altamente concentrados y requieren un conocimiento preciso de la colorimetría para evitar sobrecargas de pigmento.
Si el cabello quedó amarillo: Se recomienda usar un matizador violeta para lograr un rubio frío o platinado.
Si el cabello quedó naranja: Se debe aplicar un matizador azul para conseguir un tono más cenizo.
Si el cabello quedó rojizo: Lo ideal es un matizador verde para apagar los reflejos rojizos.
Si el cabello quedó con reflejos verdosos: Se pueden neutralizar con pigmentos rojos o rosas, especialmente en cabellos rubios ceniza expuestos al cloro.
Cada producto debe aplicarse con precaución para evitar sobrecarga de pigmento y lograr un resultado equilibrado.
Algunas de las marcas más recomendadas para neutralizar tonos tras la decoloración incluyen:
Fanola No Yellow: Champú matizador violeta ideal para rubios platinados.
Schwarzkopf Goodbye Yellow: Neutraliza amarillos intensos y proporciona un acabado frío duradero.
Redken Color Extend Blondage: Mantiene rubios fríos y evita la oxidación del color.
Wella Color Fresh: Tonalizantes suaves para matización sin daño y con alto brillo.
Matrix So Silver: Perfecto para rubios y canas, ayudando a mantener la luminosidad del color.
L'Oréal Professionnel Dialight: Correctores de color con acabado brillante y sin amoníaco.
Pravana The Perfect Blonde: Champú y mascarilla con alta concentración de pigmento violeta.
Alfaparf Milano Pigments: Tratamientos pigmentados que permiten personalizar la intensidad del matiz.
Dejar el matizador demasiado tiempo: Puede generar sobrecarga de pigmento y tonos azulados o morados indeseados.
Usar un tono incorrecto: Si se aplica el matizador equivocado, el resultado puede ser artificial o desigual.
No considerar la porosidad del cabello: Cabellos dañados absorben más pigmento, requiriendo menor tiempo de exposición.
Aplicar matizadores sin prueba previa: Es recomendable hacer una prueba en un mechón para verificar el resultado antes de aplicarlo en todo el cabello.
Usar productos inadecuados: No todos los champús o mascarillas matizantes tienen la misma concentración de pigmento. Elegir el producto adecuado según el nivel de aclarado es clave para evitar sobretonos.
Para evitar que los reflejos indeseados vuelvan a aparecer, es importante seguir una rutina de cuidado específica:
Usar champús sin sulfatos: Evita la eliminación prematura de los pigmentos matizantes.
Aplicar mascarillas nutritivas: Hidratar el cabello evita que se vuelva poroso y absorba tonos no deseados.
Evitar herramientas de calor excesivo: El calor puede oxidar el color, alterando su tono.
Realizar mantenimientos periódicos: Aplicar champús o mascarillas matizantes una o dos veces por semana ayuda a prolongar la neutralización del color.
Neutralizar correctamente los matices tras la decoloración es clave para obtener un color equilibrado y profesional. Conociendo la teoría del color y utilizando los productos adecuados, se pueden corregir tonos indeseados y lograr un acabado impecable.
El uso de productos específicos y el mantenimiento adecuado del color garantizarán que el cabello luzca radiante por más tiempo. Para seguir aprendiendo sobre técnicas avanzadas de coloración, consulta nuestra Guía de la coloración capilar.
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